Vuelvo a armar el rompecabezas desdentado que tengo en la mesa. Desdentado. Ahí, en fragmentos, soportando la sed y el silencio. Y yo no tengo la pieza que falta. Se distorsiona la imagen, no tienen contornos. No existe rompecabezas que te espere.
¡Está en la mesa! Y sigue chorreando las mismas palabras anacrónicas con las que te confunde desde el primer día. Anacronía es estar fuera de tiempo. Nadie le importa lo que piensas, ni cómo, ni mucho menos por qué.
No estoy ni ahí- escuchas-, mientras una sonrisa impostada, te dice que eso es lo único verdadero. No importa. ¡A quién va importarle un rompecabezas desdentado, que sólo te acosa con la duda de la pieza pedida!. Es mejor la hipnosis televisiva o la compulsión de una compra a última hora. O en la Super venta nocturna Extra Large.
¿Qué esperas? Tienes las opciones; escoge
Vuelves a tu casa. El rompecabezas desdentado sobre la mesa, saliva las mismas incoherencias de siempre. Respuesta Pregunta Respuesta Pregunta Pregunta Pregunta.
A (des) tiempo siempre. A nadie le importa.
No me interesa- escuchas- deja de armar con tus trazos al rompecabezas. No es vendible. Y por pensar no pagan horas extras ni dan más vacaciones.
Escoge; tienes las opciones. Y no se pudo encontrar un lugar para la última pieza. Ni siquiera la buscaste. Se termina el tiempo del dos por uno.
Vuelvo a armar el rompecabezas desdentado. Ahí en fragmentos, soportando la sed y el silencio.



1 comentario:
Yo tampoco sabría donde encajar esa última pieza. Creo que me costaría bastante y seguiría por horas y horas mojándome con mi saliva.
saludos.
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