lunes, 28 de mayo de 2007

Divagaciones

Ahí, la calle y sus vértigos. Una suma de causalidades hizo que estuviera ahí.
Cambié por unas horas la estructura de cemento que me cobija todos los días por una casa de madera y sus lienzos. Ese reducto de soñadores con los pies en la tierra me sacó más de una sonrisa.
Luego, hubo más de algún esfuerzo para recordar mi chapa de entrevistadora. Ser una divagante latinoamericanista resultaba más atractivo. Creo que interpreté ambos roles.
La calle y sus vértigos. Mi camino detenido y un automovilista grita:
Niña cruza!. Sólo le sonreí. Para seguir divagando.
Ya, entonces cambiemos el mundo ahora, dijo y desapareció abducido por la noche.

En ese instante no sabía que el final me encontraría entre guitarras, bombos y chacareras. Divagando.
El final no lo fue y al otro día la rutina me lanzó al comienzo.
Entre divagaciones

3 comentarios:

Romina Leticia Millán F. dijo...

que buen relato romina chica, me impactas, a mi de embarazada, cruzando la calle como pato, y con lentitud, me gritaron, apurate pos guatona!!!, nunca falta el hijo de puta

Margarita Starr. dijo...

hello, señorita divagadora.
Es bueno (di)vagar dónde sea.

A mi me gusta vagar en mi misma. Aunque no se note, tengo un mundo grande aqui dentro.

Margarita Starr. dijo...

lo de mi post anterior no era chat, sino una manifitesación lingüística en contra las vocales.

El chat es para los adolescentes.
Y yo ya no lo soy

amén